viernes, 3 de enero de 2014

AÑO NUEVO, VIDA NUEVA


Es costumbre en algunas culturas empezar un nuevo año quemando los enseres ya obsoletos o deteriorados en una gran hoguera para desprenderse de todo lo malo o negativo. 

Todavía quedan en mis recuerdos de infancia las grandes fogatas que por San Antón se formaban al anochecer en las travesías de las calles de mi pueblo y en las que cada vecino estaba socialmente obligado a alimentar la lumbre con algún objeto de su pertenencia mientras 
la chiquillería y los no tan niños, jugaban al corro alrededor del fuego entonado canciones populares y los más atrevidos se lanzaban a saltar la hoguera dando lugar a verdaderas competiciones en saltos y piruetas. La competición también se extendía a otras hogueras cercanas para ver cuál de ellas era la mejor alimentada, la más concurrida o animada. 

De esta forma a más de un ama de casa se le brindaba la ocasión de desprenderse de no pocos enredos que ya no sabía dónde ni cómo almacenar, quitándose un verdadero quebradero de cabeza. Todo el mundo participaba, pues era rara la casa donde no hubiera una silla desemparejada, una mesa destartalada, un juguete de cartón destrozado, un muñeco de trapo despanzurrado o una pila de periódicos atrasados. Si alguien se resistía a colaborar el grupo de chiquillos se dirigía en manada hasta su puerta para dar la tabarra hasta cobrarse el triunfo, sólo se respetaban a las familias que estaban de luto.

Creo que esta tradición se ha perdido en detrimento de una práctica más moderna que consiste en hacerse, por estas fechas, un plan de buenos propósitos, eliminando malas costumbres o mejorando los hábitos de salud, las relaciones sociales, el tiempo de ocio y cultura...Nos ponemos a dieta, dejamos de fumar, nos apuntamos a un gimnasio o una academia de idiomas, etc.

En este sentido debe ir nuestra reflexión al comienzo de año. Nos podemos preguntar qué es aquello que dejamos pendiente para cuando tengamos tiempo o las ganas y las fuerzas nos acompañen mientras los meses transcurren y nos decidimos a actuar.

Una de las asignaturas pendientes que tenemos la mayoría de personas afectadas de Fibromilagia es la realización de ejercicio físico, porque nos cuesta decidir el momento de empezar o encontrar el ejercicio adecuado a nuestras necesidades, a pesar de que todos los médicos que visitamos no dejan de recomendarlo como un aspecto más en el tratamiento de esta enfermedad.

Aprovechemos estas ansias de renovación y busquemos aquella actividad física que mejor se adapte a nosotros, vale empezar por caminar, mejor en agradable compañía, aumentando la duración poco a poco, obligarnos a subir un tramo de escaleras diariamente bajándonos un piso anterior al nuestro y subir el resto andando, practicar natación si no nos afectan los cambios de temperatura, hacer Yoga, Tai-chi, Pilates o ejercicio Físico Terapéutico. Tú eliges, pero no te dejes esta asignatura para otro momento, los beneficios son par a ti y se notan tanto a nivel físico como emocional. 

Tú decides el cambio que quieres introducir en tu vida  este año. Olvidemos el sedentarismo que nada nos beneficia, pero no olvidemos que "Aunque nada cambie, si yo cambio, todo cambia"

A pesar de las dificultades, si conseguimos pequeños logros cambiando hábitos que no nos benefician, empezaremos a ver las cosas de diferente color.

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