lunes, 31 de marzo de 2014

FIBROMIALGIA Y DIAGNÁSTICO DE ENFERMEDAD CELÍACA


Cuando se sospecha que una persona puede tener la enfermedad celíaca el gastroenterólogo o especialista de aparato digestivo debe mandar realizar: 
Análisis general de sangre: 
Este estudio puede poner de manifiesto ciertas alteraciones como una anemia por falta de hierro, alteraciones en el colesterol, déficits de vitaminas, etc., que pueden indicar una alteración en la función del intestino. 
"Marcadores en sangre de la enfremedad celíaca": 
Existen en la sangre una serie de "marcadores" (análisis alterados) de la enfermedad celíaca. Los más conocidos y utilizados son los anticuerpos antigliadina y los anticuerpos antiendomisio. También son utilizados los anticuerpos antirreticulina y más recientemente, los anticuerpos antitisulares antitransglutaminasas tisular (AtTg). Aunque las características son diferentes para cada uno de ellos, en general, podemos decir que: 
Permiten "detectar" un gran número de posibles casos de enfermedad celíaca. 
Son útiles para el seguimiento de la enfermedad, ya que se normalizan progresivamente cuando se inicia el tratamiento, y vuelven a elevarse sí se reintroduce el gluten. 
Sin embargo, no detectan todos los casos de enfermedad celíaca y además, pueden elevarse en otras enfermedades. Por eso, para establecer el diagnóstico de enfermedad celíaca, es imprescindible realizar una biopsia intestinal. 
¿Qué es la biopsia intestinal?: 
La biopsia intestinal consiste en la extracción de un trocito de la zona más superficial del intestino (sin dolor alguno), para estudiar con el microscopio posibles alteraciones en su forma y en las células que se encuentran habitualmente. En los niños, se suele realizar con una pequeña cápsula que lleva una pequeña pinza unida a un hilo que se tragan y se extrae tirando del mismo. También se puede hacer la biopsia con un endoscopio "tubo" que se introduce por la boca y que tiene una pequeña pinza con la que se extrae la muestra. 
¿Cuándo debe realizarse una biopsia intestinal?: 
La biopsia intestinal debe realizarse siempre que se sospeche la enfermedad celíaca y antes de retirar el gluten de la dieta. La biopsia pondrá de manifiesto la atrofia de las vellosidades del intestino. 
Aunque esta lesión es muy sugestiva de enfermedad celíaca, no es exclusiva de la misma, aunque si tiene una característica que la define y la distingue, y es que es reversible, es decir, puede normalizarse con la dieta exenta de gluten. Por eso, se debe realizar una segunda biopsia o biopsia de "control", fundamental para asegurar la normalización de la mucosa intestinal con el tratamiento. 
Además, tenemos que recordar que muchos enfermos, pueden no presentar síntomas, y sin embargo, presentar la lesión intestinal. Por eso, como muchas veces no podemos basarnos en la clínica para el seguimiento de los enfermos debemos realizar esta biopsia. Aunque, el momento de realizar esta biopsia depende de cada paciente, en general, se realiza unos dos años después del inicio del tratamiento. 
Algunos gastroenterólogos, recomiendan realizar una nueva biopsia, en casos muy concretos, después de dar al paciente de nuevo gluten. 

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domingo, 30 de marzo de 2014

HARINAS SIN GLUTEN: ESAS GRANDES DESCONOCIDAS


Es fácil confundir la intolerancia al gluten o enfermedad celíaca  con la alergia porque suelen producir síntomas parecidos ,pero hay diferencias importantes entre ellas. 
En cualquier caso la lista común de granos prohibidos son: trigo, centeno, cebada y avena.
El maíz es uno de esos granos que se piensa que no causan daños a las vellosidades en los celíacos. Es tolerado por la mayoría de los celíacos.
De los granos comunes, el arroz es el favorito porque rara vez produce problemas.

Aparte del arroz y el maíz, hay una amplia variedad de granos que se usan en la cocina libre de gluten.

Muchas veces cuando un celíaco dice que no puede comer harina de trigo parece que es el fin del mundo y que no va a poder alimentarse nunca más. Eso no es cierto, por suerte para los celíacos, alérgicos al trigo y sensibles al gluten, existen muchas otras harinas que no llevan gluten y que pueden sustituir a la harina de trigo.
Existen muchas marcas que comercializan harinas específicas sin gluten, pero para aquellos que no queráis dejaros una fortuna en el supermercado tenéis muchas opciones de harinas hechas con otros cereales, frutos secos o leguminosas que funcionan muy bien y son algo más baratas.
Harina de arroz
Es una harina que no lleva gluten y por su alto contenido en almidón es ideal para utilizarla como espesante en las salsas. La harina de arroz es complicada de utilizar en exclusiva para hacer pan o masas que necesiten levar porque no tiene las suficientes proteínas, pero puede utilizarse mezclándola con otras harinas. Conserva muchas de las propiedades del arroz, por lo que  tienen un alto contenido en proteínas, minerales y vitaminas del grupo B.
Harina de maíz
Es una de las principales harinas que se utiliza como sustitutivo de la harina de trigo. Es un tipo de harina rica en minerales, hidratos de carbono y vitaminas B, E y A. Igual que la harina de arroz, puede combinarse para hacer pan o bien, utilizarse como un gran espesante de salsas.
Harina de teff
El teff es un tipo de cereal originario de Etiopia que no tiene gluten. Contiene los 8 aminoácidos esenciales necesarios para el ser humano y una buena cantidad de fibra. Es ideal para hacer masas que necesiten levar por su alta concentración de proteínas. Además, nutricionalmente es mejor que la harina de trigo.
Harina de mijo
El mijo es un cereal muy rico en magnesio, hierro y fósforo. Al igual que las harinas anteriores es sin gluten y aventaja al trigo en cuanto a su contenido en minerales y magnesio. Tiene más proteínas que el trigo, arroz o maíz y puede utilizarse para hacer pan sin gluten.
Harina de quinoa
La quinoa es ideal para las personas que hacen una dieta estrictamente vegetariana por su alto valor nutricional. Es fácil de encontrar en las herboristerias o tiendas de nutrición, a pesar de que son pocos los países que la cultivan. No contiene gluten y ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares y óseas.
Harina de trigo sarraceno
El trigo sarraceno es un pseudo-cereal, es decir su perfil nutricional es como una semilla pero se prepara y tiene la apariencia de un cereal. Contiene vitamina P que ayuda a prevenir los infartos, la hipertensión y las hemorragias. A pesar de llamarse harina de trigo sarraceno, no contiene trigo ni gluten y es prácticamente igual de nutritiva que la harina de trigo. Esta harina también se conoce como alforfón y en catalán es “fajol”.
Harina de amaranto
Su gran cantidad de proteínas, entre el 15 y el 18% del total de la semilla, lo han convertido en uno de los mejores cereales conocidos. Es un cereal recomendado para tratamientos de desnutrición y anemias, además es ideal para hacer masas y panes sin gluten.
Harina de garbanzo
Al igual que las harinas anteriores tiene un alto valor nutricional que la hace ideal para sustituir la harina de trigo en muchas recetas para celíacos. Se utiliza mucho en la India para hacer masas, además, los rebozados ganan en sabor si se hacen con esta harina.
Harina de soja
La harina de soja puede encontrarse en establecimientos especializados con grasas completas (donde se conservan todos sus aceites naturales) y “desgrasada”  (eliminando todos los aceites durante el procesamiento, pero con más proteínas y calcio). Contiene mucho fósforo y funciona muy bien para hacer pan.
Harina de altramuz
El altramuz es un buen sustituto para las personas que no pueden tomar soja o gluten. Tiene un altísimo valor proteico que convierte a esta harina en una de las mejores para hacer pan.
Harina de almendras
Tiene un alto nivel de potasio y bajo de sodio, lo que ayuda a bajar el colesterol, regular la presión arterial, y a estabilizar los niveles de azúcar e insulina en el cuerpo. Además de ser sin gluten da un rico sabor a las pastas y panes.
Harina de castañas
Las castañas son unos de los frutos secos menos calóricos, ya que su composición nutricional se parece más a la de los cereales que a la de los frutos secos. Las castañas son ricas en carbohidratos y tienen muy bajo contenido en grasas.

Como veis, seáis celíacos o simplemente estéis cansados de utilizar siempre la misma harina tenéis multitud de opciones que os harán disfrutar mucho en la cocina.
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TIPOS DE ENFERMEDAD CELÍACA O INTOLERANCIA AL GLUTEN

La enfermedad celíaca o celiaquía es una enfermedad sistémica autoinmune producida por la intolerancia a las proteínas del gluten. Es decir, la enfermedad celíaca es una hipersensibilidad con base inmune, pero que se manifiesta a través del sistema digestivo, concretamente, mediante la atrofia de las vellosidades del intestino delgado. Es difícil detectarla porque los síntomas son muy diversos, aunque los expertos coinciden en destacar tres posibles formas de presentación de la enfermedad:
1) Forma sintomática o típica
También conocida como sintomática. Cuando se presentan síntomas relacionados con el sistema digestivo como diarreas, pérdida de peso, dolor abdominal…Los síntomas son muy variados y no todos los celiacos presentan los mismos.
2) Forma atípica
Los síntomas suelen ser tardíos y más leves e intermitentes, por lo que es más complicado detectarla. Por ejemplo, la presencia de anemia, baja estatura, trastornos de conducta, caída del cabello, abortos espontáneos, fracturas óseas ante golpes leves…
3) Forma subclínica,silenciosa, silente o asintomática
No se presentan síntomas de la enfermedad pero presentan determinadas casuísticas que consideran a estas personas como grupos de riesgo: es el caso de los familiares de enfermos celíacos o personas con enfermedades autoinmunes como diabetes tipo 1, hiper e hipotiroidismo, artritis reumatoide, psoriasis…
 Si acabas de ser diagnosticado te recomendamos que consultes en:     

FIBROMIALGIA Y SENSIBILIDAD AL GLUTEN NO CELÍACA

Se trata de una patología muy nueva que también está causada por el gluten, aunque no se trata ni de alergia ni de intolerancia al gluten. Es decir, las pruebas en ambos casos son negativas pero la salud de la persona afectada mejora cuando deja de comer gluten.
Si diagnosticar la celiaquía es complicado, la sensibilidad al gluten no celíaca aún lo es más, ya que los síntomas más evidentes no tienen que ver con el sistema digestivo (normalmente son dolores, fatiga o cambios bruscos de comportamiento). Además, al dar negativo en las pruebas es complicado diagnosticarla.
Sólo se puede hablar de sensibilidad al gluten si la salud de la persona mejora al eliminar el gluten de su alimentación y en cambio empeora cuando vuelve a consumir gluten.
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LA ALERGIA AL GLUTEN Y ENFERMEDAD CELÍACA

La alergia al gluten es muy poco común y es importante distinguirla de la ENFERMEDAD CELÍACA O INTOLERANCIA AL GLUTEN. A diferencia de la enfermedad celíaca, el sistema inmune de los alérgicos al gluten produce anticuerpos ante esta sustancia que consideran perjudicial para su salud sin necesidad de que el gluten llegue al intestino.
Tanto en la enfermedad celíaca como en la alergia al gluten interviene el sistema inmunológico aunque de manera diferente.


En la enfermedad celíaca, el gluten daña el intestino delgado, lo que provoca que los síntomas no sean tan inmediatos como en la alergia y el resultado sea una deficiencia crónica en la absorción de nutrientes en el intestino. En el caso de la alergia, los anticuerpos IgE producen una respuesta inmediata a la ingesta o contacto del gluten que puede ser urticaria, edemas, dificultad respiratoria… Reacciones típicas en las alergias alimentarias.
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viernes, 28 de marzo de 2014

DECÁLOGO PARA DETECTAR LA ENFERMEDAD CELÍACA

Según diversos estudios epidemiológicos realizados en todo el mundo, la Enfermedad Celiaca sin sintomatología clásica es más frecuente que la forma sintomática, constituyendo un reto para el sistema sanitario su detección precoz.
DECÁLOGO
1.En el niño pequeño, los síntomas intestinales y el retraso de crecimiento, sobre todo si se acompañan de irritabilidad y anorexia, constituyen un cuadro clínico muy sugestivo de Enfermedad Celíaca.

2.En el niño mayor y en el adolescente, el hallazgo de un retraso de talla o de la pubertad, así como una ferropenia o una hipertransaminasemia sin otra justificación, obliga a descartar la existencia de enfermedad celíaca.

3.En los adultos, la presentación clásica en forma de diarrea crónica con clínica de mala absorción es inusual. Es más frecuente en la actualidad la presencia de síntomas poco específicos.

4.La probabilidad de padecer una EC aumenta en determinados grupos de riesgo, primordialmente, los familiares de primer grado, determinadas enfermedades autoinmunes (diabetes tipo I, hipotiroidismo, etc.) y algunas cromosomopatías, como el síndrome de Down.

5.A menudo, el enfermo celíaco ha sido visitado por numerosos facultativos y sometido a diversas exploraciones complementarias, y etiquetado de un trastorno funcional. Estos pacientes merecen una especial atención, en particular, si además refieren una historia de aftas bucales, astenia, irritabilidad o depresión.

6.La EC debe incluirse en el diagnóstico diferencial de los pacientes con dispepsia tipo dismotilidad o distrés postprandial (saciedad precoz y plenitud postprandial), especialmente si asocian flatulencia, hinchazón y meteorismo. La sospecha debe ser firmemente considerada cuando los síntomas son crónicos y recurrentes y no han respondido adecuadamente a un tratamiento empírico.

7.Los pacientes que padecen diarrea acuosa crónica e intermitente y que han sido catalogados de síndrome de intestino irritable (SII) deben ser revisados de forma minuciosa. La coexistencia de flatulencia o distensión abdominal, borborigmos y deposiciones mezcladas con abundante gas (explosivas) obliga a considerar la posibilidad de una EC. El estreñimiento crónico no es un síntoma excluyente de padecer la EC.

8.Las situaciones siguientes, sin explicación demostrable, obligan a valorar el diagnóstico de EC: mujeres en edad fértil con ferropenia, infertilidad y abortos recurrentes; los que presentan elevación de transaminasas; los que refieren una historia de fracturas ante traumatismos mínimos o una osteopenia/osteoporosis detectada antes de la menopausia o en un varón adulto joven.

9.Los marcadores serológicos (AAtTG) resultan de elección para iniciar el despistaje de los pacientes con mayor probabilidad de presentar EC. Una serología negativa no permite excluir el diagnóstico de EC. De hecho, una proporción de pacientes con enfermedad celíaca, que presentan formas histológicas leves e incluso con atrofia de vellosidades, no expresan anticuerpos antitransglutaminasa en el suero.

10.El estudio genético (HLA-DQ2/DQ8) es útil en el manejo de la enfermedad celíaca, dado que casi la totalidad de los pacientes celíacos son HLA-DQ2 o DQ8 positivos. Su determinación tiene utilidad clínica en casos de pacientes con sospecha clínica bien fundada y estudio serológico negativo. Un estudio genético negativo excluye casi totalmente la enfermedad celíaca, evitando con ello pruebas invasivas, incómodas y de mayor coste.
Fuente de referencia:
Ministerio de Sanidad y Consumo.http://www.msc.es

jueves, 27 de marzo de 2014

FIBROMIALGIA Y ENFERMEDAD CELÍACA

Entre los grupos de riesgo de tener Enfermedad Celíaca se encuentran las personas que padecen de fibromialgia y síndrome de fatiga crónica. http://www.apafima.org/noticia.html?not=248

La enfermedad celíaca consiste en una intolerancia permanente a las pro­teínas del gluten del trigo, del centeno y de la cebada.

La causa de la enfer­medad es desconocida pero en su desarrollo contribuyen factores genéticos, ambientales e inmunológicos.

El contacto de la mucosa intestinal con el gluten conduce a la apari­ción de un daño en la mucosa de difernte intensidad que va desde los casos más leves sin a penas síntomatología hasta las formas avanzadas de atrofia de las vellosidades intestinales.

En cualquier caso de la enfermedad, incluso las formas más leves, pueden cursar con diversos estados carenciales, incluyendo ane­mia, osteopenia u osteoporosis y un amplio abanico de síntomas digestivos y extradigestivos. Todas estas manifestaciones, mejoran sensiblemente e incluso llegan a desapa­recer al retirar el gluten de la dieta, reapareciendo al introducir de nuevoeste elemento en la alimentación.

El diagnóstico se hace mediante un examen clínico cuidadoso y una analítica de sangre, que incluya los marcadores serológicos de enfermedad celíaca.
El conocimiento reciente de diferentes formas clínicas de enfermedad celíaca (clásica, atípica, silente, latente, potencial, etc.),ha venido a demostrar que no siempre se puede establecer un diagnóstico clínico o funcional de la enfermedad celíaca. Por ello, para el diagnóstico de certeza de la enfermedad celíaca es imprescindible realizar una biopsia intestinal.
Su tratamiento consiste en el seguimiento de una dieta estricta sin gluten durante toda la vida. Esto conlleva una normalización clínica y funcional, así como la reparación de la lesión vellositaria. El celíaco debe basar su dieta en alimentos naturales: legumbres, carnes, pescados, huevos, frutas, verduras, hortalizas y cereales sin gluten: arroz y maíz. Deben evitarse, en la medida de lo posible, los alimentos elaborados y/o envasados, ya que en estos es más difícil garantizar la ausencia de gluten.

Enfermedades asociadas:

  • Dermatitis herpetiforme. 
  • Diabetes mellitus tipo I. 
  • Déficit selectivo de IgA. 
  • Enfermedad hepática. 
  • Enfermedades de tiroides. 
  • Intolerancia a la lactosa 
  • Síndrome de Down, 
  • Fibromialgia 
  • Sídrome de fatiga crónica...

Complicaciones: Linfoma no-Hodgkin. El riesgo de desarrollar esta complicación es dos veces superior a la población general, igualándose a esta después de llevar a cabo una dieta exenta de gluten durante 5 años.
Carcinomas. Son de células escamosas a nivel orofaringeo y esofágico, o adenocarcinoma en intestino delgado o recto.
Leer más en:
Protocolo para el Diagnóstico precoz de la enfermedad celíaca: 
http://www.msssi.gob.es/profesionales/prestacionesSanitarias/publicaciones/Celiaquia/enfermedadCeliaca.pdf